Yo soy el lujo que deseas y probablemente no mereces. Mi atención es cara, mi tiempo es exclusivo y mi interés no se consigue con palabras bonitas. Aquí los hechos hablan por ti.
No busco hombres que quieran impresionarme. Busco sumisos que conozcan su lugar desde el primer segundo: obedientes, constantes, generosos y completamente entregados.
Tu dinero no te hace especial. Darme lo que quiero es simplemente el comienzo.
No persigo.
No convenzo.
No negocio.
Y jamás compito por la atención de nadie.
Tú compites por la mía.
Si tienes que preguntar qué recibes a cambio, todavía no has entendido nada. El privilegio es complacerme, consentirme y demostrarme que puedes ser útil.
Los mediocres pueden mirar desde lejos.
Los que dudan pueden marcharse.
Los verdaderamente entregados saben exactamente qué hacer.
Soy un capricho caro. Una mala costumbre que no todos pueden permitirse.
Si quieres un lugar a mis pies, primero demuestra que lo mereces.